#BeroniaRecomienda: Hotel-restaurante Arrope

Situado en pleno corazón de Haro, el Hotel-restaurante Arrope es el centro de operaciones perfecto para vuestras visitas turísticas y de bodegas en la zona de Rioja Alta. Su restaurante, que aparece ya recomendado en la última edición 2019 de la Guía Michelín, ofrece una sólida cocina de base tradicional, pero con guiños foráneos.

Miguel y Ana se liaron la manta a la cabeza en plena crisis para reformar este edificio histórico del centro de Haro y crear su propio negocio. Nacido en Durango (Bizkaia), Miguel tiene una querencia natural por La Rioja tras haber pasado casi todos sus veranos de infancia y juventud en Haro. Aunque acabó trabajando en publicidad y organización de eventos, tiene una sólida experiencia en el mundo hotelero tanto en el País Vasco como en México.

El edifico, un palacio de estilo romántico con rematado con miradores blancos, se construyó a mediados del XIX cuando se inicia el boom del vino en Rioja. Fue un encargo del fundador de Bodegas Gómez Cruzado, una de las bodegas históricas del Barrio de la Estación de Haro. Cuenta con 21 habitaciones (cuatro de ellas especialmente equipadas para personas con discapacidad) a las que en breve se sumarán 14 más.

Mientras Ana se encarga del alojamiento, Miguel ejerce de jefe de cocina, aunque cada vez está más pendiente de la sala y de los vinos, y de hecho está preparando el tercer nivel del WSET, la principal referencia internacional de formación vinícola.

El Arrope

El arrope es una concentración de mosto de vino que se realiza mediante cocción y se utiliza en la elaboración de vinos dulces. A nivel local se conoce como “la merienda de Rioja” porque era el postre típico de la posguerra que acompañaba el pan duro.

A la hora de poner un nombre a su hotel, a Miguel y Ana también les gustaba que “arrope” empezara por “a”, un detalle muy importante de cara a los buscadores. Además, les sonaba un poco a “arropar”, que a fin de cuentas es como quieren hacer sentir de bien a los clientes que les visitan.

Lo mejor de todo es que ellos mismos hacen su propio arrope que luego utilizan en platos como el micuit de foie o el cochinillo. “Este año -cuenta Miguel- lo hemos hecho con viura. Es tremendo cómo se queda en nada tras la reducción. De los 1.000 litros originales de mosto hemos pasado a tan solo 120 de arrope”.

Comer, beber, disfrutar

Miguel define su cocina como mediterránea, con raíces vascas y toques foráneos, aunque también hacen (a menudo fuera de carta) muchos de los platos típicos locales como las patatas con chorizo. Lo que les gusta, sin embargo, es reinterpretar la cocina tradicional. Así, presentan su versión de bacalao a la riojana como un crujiente de milhojas o confitan los morros de cerdo a baja temperatura para marcarlos después en la sartén y servirlos con salsa vizcaína. ¿Y qué tal un guacamole riojano que utiliza pimiento local en el aliño?

Esta es una de las razones de que Arrope esté entre los restaurantes favoritos de quienes visitan Haro. Según nos cuentan, uno de los platos de su carta que más éxito han tenido últimamente es el particular revuelo de perretxicos que preparan trabajando el huevo a 62ºC. El resultado es casi como una sopa totalmente impregnada del sabor de las setas.

El producto de temporada fuera de carta es otro puntal de la filosofía de Arrope. Quienes visitéis el restaurante estos días aún podréis disfrutar seguramente de los espárragos frescos y las habitas, mientras se van incorporando la borraja y pescados como el bonito o los chicharritos que se preparan en escabeche.

La bodega

La carta de vinos incorpora unas 400 referencias. Rioja manda al cien por cien en los tintos, mientras que en el capítulo de blancos los locales conviven con propuestas de Galicia, Penedès, txakolis, algunos rieslings y vinos del Loira.

Nuestro Beronia Crianza está disponible por copas en la barra, pero en carta encontraréis casi toda la familia al completo: el Viñas Viejas, el Crianza Edición Limitada, que es uno de los favoritos de Miguel, el Reserva, el Gran Reserva y el top III A.C. Teniendo en cuenta que la bodega está a apenas 10 minutos en coche, es buena idea aprovechar para visitarla antes de comer.

El restaurante permanece abierto todos los días (ventajas de formar parte de un hotel que ha de dar servicio a sus huéspedes) y ofrece un menú de mediodía de 15 € y otro ejecutivo de 18 €.