La lluvia ayuda a recuperar producción en esta vendimia 2018

Tras las heladas que nos dejaron una cosecha muy corta en 2017, este año hemos tenido una vendimia generosa que, sin embargo, nos ha planteado más de un reto. Las mismas lluvias que han permitido que no vayáis a tener ningún problema para encontrar vuestro Beronia favorito de la añada 2018, también nos han hecho trabajar más en el viñedo.

Teniendo en cuenta que acabamos de vendimiar el 27 de octubre, es aún un poco pronto para definir con cierta precisión cómo serán los vinos de la cosecha 2018, pero lo que sí tenemos muy claro es cómo ha sido el año climático.

Pero antes nos gustaría contar por qué son importantes las añadas en el mundo de vino. Más aún, ¿es justo hablar de añadas buenas y malas?, ¿deberíamos limitarnos solo a las buenas?

El concepto añada

La añada es una de las variables más importantes que determinan el contenido de la botella. Hay muchas otras como el suelo, la variedad de uva, el envase en el que se realice la elaboración y crianza, los tiempos de envejecimiento… Pero mientras muchos de estos elementos permanecen invariables o sufren cambios puntuales a lo largo del tiempo, la gran mayoría de productores está de acuerdo en que no hay dos cosechas iguales. Basta con pensar que nunca llueve exactamente lo mismo ni en las mismas fechas.

Las condiciones climáticas determinan la manera en que se desarrolla el ciclo vegetativo de la vid, la mayor o menor producción y, lo más importante, cómo madura la uva. Son factores externos que el productor no puede controlar. Lo que sí puede hacer es tomar decisiones sobre cómo trabajar la viña, cómo podar, si deja los racimos más o menos expuestos al sol, si utiliza técnicas para limitar la producción y conseguir sabores más concentrados y, quizás lo más importante, decidir la fecha de vendimia.

Hay añadas en las que los astros parecen alinearse para que todo ocurra en el momento adecuado y en su justa medida. Pero lo habitual es tener que lidiar con más de un problema. El año climático determinará vinos de estilo más cálido o más fresco (en Rioja se habla a menudo de añadas mediterráneas vs. atlánticas), mayor o menor estructura y, como consecuencia, un potencial de guarda diferente.

Por eso y frente a la dicotomía de añadas buenas o malas, es más interesante entender el estilo de la cosecha: ¿son vinos de perfil más liviano que se pueden consumir antes y acompañar de comidas más ligeras?, ¿o de perfil cálido, con más alcohol, quizás sin mucho recorrido, pero golosos y fáciles de beber? Otra pregunta importante: ¿tenemos la paciencia suficiente para esperar por los vinos de crianza de las grandes añadas que necesitarán mucho más tiempo para alcanzar su plenitud?

La cosecha 2018 en Beronia Rioja

La lluvia ha sido la gran protagonista de la cosecha 2018 en Rioja, la responsable de que hayamos tenido una producción más generosa, pero también ha generado un gran crecimiento vegetativo y una mayor presión de enfermedades en el viñedo.

Todo empezó con un invierno frío en el que nevó, lo que supone una aportación extra de agua, y continuó por una primavera particularmente lluviosa en la que se recogió casi el doble de agua que en un año normal. La consecuencia más inmediata fue el retraso en la brotación y el aumento del riesgo de enfermedades en la viña.

Las lluvias también hicieron acto de presencia durante el verano, en su peor versión en forma de granizo que afectó a bastantes viñedos de Rioja Alavesa. Agosto, por suerte, nos regaló un mes soleado y caluroso que puso en marcha la maduración. Septiembre fue seco y algo más fresco de lo habitual. Esto, por un lado, es positivo, ya que asegura una maduración más lenta que dará uvas más equilibradas y de mayor calidad, pero en contrapartida no permitió recuperar el retraso en el ciclo.

La vendimia empezó el 21 de septiembre con la garnacha y el tempranillo, mientras dejábamos las variedades de ciclo más largo, graciano y mazuelo, en la planta para su posterior recogida. Seguimos con las uvas blancas, mientras que los viñedos de Rioja Alta, los más tardíos, se vendimiaron entre el 8 y el 27 de octubre. No hubiera sido posible alargar más la vendimia por la brusca bajada de temperaturas y la llegada de la lluvia e incluso la nieve en las cotas más altas.

¿Cuál es el balance de la cosecha 2018? El aumento de la producción nos permite ajustar stocks y nos da tranquilidad para el futuro. En estilo nos encontramos ante una añada de perfil fresco. El grado moderado y la abundante producción hará que los vinos más básicos sean bastante bebibles desde su salida al mercado. Las buenas prácticas en viñedo (este año orientadas sobre todo a quitar el exceso de carga) permitirán también hacer vinos con buena capacidad de guarda en viñedos en los que la uva ha completado una lenta maduración.

La cosecha 2018 en Beronia Rueda

Hay algunos parámetros comunes con Rioja, sobre todo el invierno frío y la primavera lluviosa y fresca. En este caso las precipitaciones se concentraron en las últimas semanas de la estación y se prolongaron durante las primeras semanas de verano que también trajeron algunas tormentas de granizo. Aquí también se produjo un retraso en la brotación de un mes de diferencia con respecto a la adelantada cosecha 2017.

La humedad también aumento la presión de enfermedades, sobre todo mildiu y oídio. Agosto, que fue muy cálido en la zona de Rueda, ayudó a recuperar gran parte del tiempo perdido, mientras que las importantes diferencias térmicas día-noche en los primeros días de septiembre remataron una buena maduración y contribuyeron al buen estado sanitario de la uva.

La vendimia, que se inició en 11 de septiembre y se prolongó hasta el 3 de octubre, ha batido récords de producción en la DO Rueda.